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La financiación de la Ciencia de la Nutrición

07 Mayo 2016
La financiación de la Ciencia de la Nutrición

Editorial

Mucho se viene hablando en los últimos tiempos sobre la financiación de los estudios científicos relacionados con la Nutrición y las ciencias afines. El debate se centra principalmente en si los estudios deben estar únicamente financiados por fondos públicos o también por fondos aportados por empresas privadas. De hecho, en el congreso de la FESNAD celebrado el año pasado en Sevilla y en otros congresos tanto nacionales como internacionales, ha habido sesiones de debate en torno a la financiación público-privada de la Ciencia. Los que se posicionan en que ésta debe ser financiada sólo con fondos públicos lo hacen esgrimiendo el argumento de que esto hace ser totalmente independientes a los investigadores, y por tanto, objetivo el análisis de resultados. En cambio, opinan que la investigación financiada por fondos privados y/o la industria alimentaria va a suponer una pérdida de imparcialidad, restando objetividad al investigador e incentivando la manipulación de los datos.

Aquí me gustaría introducir algunos puntos de reflexión.

• Entiendo que un investigador, por definición, debe poseer una profunda actitud crítica e insobornable honestidad, un conocimiento adecuado de las fuentes de información y dominio de la metódica experimental, debiendo manejarla con precisión y exactitud. Asimismo, debe estar dotado de sensibilidad capaz de discernir entre lo principal y lo accesorio, lo útil y lo secundario.

• Entiendo, por tanto, que un investigador debe conocer su oficio y seguir escrupulosamente el método científico, ser objetivo, honesto, y abordar el análisis estadístico de los datos sin fijación previa y publicar los resultados objetivos en revistas de prestigio, que en la actualidad viene dado por el factor de impacto y el proceso de revisión por pares.

• También entiendo que el científico es el mismo independientemente de donde procedan los fondos para realizar la investigación. Si se le presupone honestidad y objetividad en la investigación realizada con fondos públicos, ésta se le debe seguir presuponiendo cuando los fondos proceden de empresas privadas.

• Decía Claude Bernard que los investigadores con excesiva lealtad a sus ideas están no solamente mal preparados para hacer descubrimientos, sino que también hacen pobres observaciones. Aquí no influye la fuente de financiación. El haber sido realizada con fondos públicos no hace directamente buena una investigación, al igual que no hace mala la que se ha realizado con fondos privados. Las investigaciones en nutrición son buenas o malas en función de su hipótesis, diseño y ejecución metodológica, de la estandarización del trabajo de campo, del tratamiento estadístico de los datos realizado, de la revisión de puntos críticos, etc.

• También entiendo que los fondos, sean públicos o privados, no los recibe el investigador, sino la universidad o centro de investigación en la que trabaja. Y estos organismos tienen sus procedimientos internos para velar por una buena ejecución del trabajo.

Aquí permítanme que introduzca una variable importante a tener en cuenta. Son los propios centros de investigación o las universidades las que contemplan la realización de proyectos de investigación con las empresas, a través del artículo 83 de la LRU. De hecho, se pretende que hasta un 25% de los presupuestos de las universidades europeas venga sufragado por esa vía. En el contexto actual, la obtención de fondos es vital para la propia subsistencia de las instituciones (docentes e) investigadoras. Muchas convocatorias públicas de proyectos de investigación incluyen en sus bases la participación de empresas y en ocasiones hasta la exigen para poder ser elegibles. Es decir, investigación financiada con fondos públicos y de la que se benefician (también) las empresas privadas. En los diferentes programas marco de la Comisión Europea, incluso en el actual Horizonte 2020, se requiere la inclusión de empresas en el consorcio investigador. También están las diversas modalidades de modelos mixtos de proyectos de investigación públicos-privados. Aquí podemos citar los ejemplos de proyectos financiados con fondos públicos pero con recortes en el presupuesto, sin financiación para personal o para nuevas ideas, que se financian con fondos privados. Además, la propia Organización Mundial de la Salud define la colaboración público-privada como una colaboración entre actores públicos y privados que puede realizarse de diversas modalidades que varían en función de la naturaleza jurídica de los participantes, de su gestión, sus políticas, su contribución y roles para lograr resultados específicos." En estos casos, ¿Cómo calificamos la objetividad de la investigación?

Otro aspecto importante es si este debate afecta a la Ciencia en general o se limita a la investigación en Nutrición. El marco regulador es y debe ser para todos, pero la interpretación que se está haciendo no es la misma. Parece razonable que un ingeniero aeronáutico obtenga fondos de investigación de una empresa del sector aeronáutico. Pero se está cuestionando si lo es para un investigador en nutrición obtener fondos de empresas del sector de la alimentación.

La ciencia no debe ser nunca dogmática, tampoco en este caso. Decía Aristóteles que la ciencia, si no se cuestiona, no es ciencia. Si han surgido voces y se ha abierto el debate, éste debe realizarse. Pero del mismo modo como abordamos los proyectos de investigación, desde la Ciencia. No se puede convertir este debate en una tertulia de salón. En un mundo en constante evolución, probablemente sea el momento de replantear determinados aspectos y marcar nuevas directrices. Pero en ningún caso se debe acusar a investigadores que han actuado dentro del marco de la legislación vigente.

La ciencia financiada con fondos privados no debe verse sólo como una alternativa en tiempos de crisis, debe existir, es complementaria de la otra. Hay muchos ejemplos de buena colaboración. Pero sí es cierto que sin fondos privados, en la actualidad sería imposible mantener muchas líneas de investigación. Recordemos los costes asociados, como becas y contratos, asistencia a congresos, revistas científicas del área de Nutrición y Dietética que cobran importes altos por publicar. Todo ello genera gastos muchas veces no contemplados en los presupuestos públicos.

Considero que puede ser un buen momento para poner sobre la mesa cómo vamos a financiar la Ciencia de la Nutrición, como se va a garantizar la continuidad de las líneas y grupos de investigación y resolver los problemas nutricionales que existen en la actualidad. Ya hay propuestas recientes desde varias instituciones y sociedades científicas abogando por más transparencia, reglas claras evitando abusos de uno y otro lado. Pero no sólo esto. El debate tiene que ser más amplio y de fondo, tener claro lo que es Ciencia de lo que no lo es. Hay que analizar si la presión por publicar en revistas de alto impacto afecta a los resultados de los estudios independientemente de su fuente de financiación, del problema que supone la declaración de conflicto de intereses previa a la revisión de las publicaciones científicas y con ello, en numerosas ocasiones, la tendencia a que los Editores sean más proclives a rechazar ciertos artículos, así como a que la revisión por pares no sea totalmente objetiva. Como dice Martin Binks " juzguen la Ciencia y no quien la financia". De si es asumible que los títulos de los artículos científicos cada vez se parezcan más a los titulares de los tabloides. Y de si debemos replantear la necesidad de favorecer la publicación de resultados negativos o simplemente de la ausencia de resultados en los estudios de Nutrición, algo que no ha interesado a las revistas.

Sería absurdo entrar en una guerra fraticida, cuando además todas las universidades y centros de investigación a los que pertenecemos reciben fondos de empresas privadas. Sentémonos a debatir en serio, los investigadores, los organismos públicos y privados y las empresas y definamos el marco de actuación. Evitemos los ataques maledicentes ad hominen llevados a cabo de forma indiscriminada por sujetos cuya relación con la ciencia es muy alejada o nula, esgrimiendo argumentaciones no sustentadas en el conocimiento científico en la mayoría de las ocasiones, sino en mitos o corrientes de opinión. Hagamos énfasis en la necesidad de que las entidades públicas definan claramente los principios básicos de una relación con las entidades privadas, salvaguardando así la labor de sus propios investigadores.

Quizás de la SEÑ, una sociedad de nutrición con clara vocación científica, integrada en la FESNAD, se pueda liderar este debate. Pero teniendo claro que es responsabilidad de todos garantizar la financiación de la Ciencia de la Nutrición y sus ciencias afines con el fin de contribuir desde las investigaciones básicas y aplicadas a resolver los problemas de salud pública de la sociedad actual y futura.


Marcela González-Gross es Catedrática de Nutrición Deportiva y Fisiología del Ejercicio de la Universidad Politécnica de Madrid y Vicepresidenta de la Sociedad Española de Nutrición.


Bibliografía

• Alexander N, Rowe S, Brackett RE, et al. Achieving a transparent, actionable framework for public-private partnerships for food and nutrition research. Am J Clin Nutr. 2015 Jun;101(6):1359-63.

• Binks M. Judge the science, not the funding source. Int J Obes (Lond). 2014 May;38(5):625.

• Koletzko B, Benninga MA, Godfrey KM et al. Public-private collaboration in clinical research during pregnancy, lactation, and childhood: joint position statement of the Early Nutrition Academy and the European Society for Pediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2014;58(4):525-30.

• World Health Organisation, Public-Private Partnerships for Health 2011; http://www.who.int/trade/glossary/story077/en/index.html (Acceso: 29 de enero de 2016).


Prof. Dr. Marcela González-Gross.